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El arte de la oratoria, hoy en la UAQ


Tercer Concurso de Debate Interuniversitario

Historietario: Muñoz Cota, primer cardenista

Güero del Campestre vs Moreno Universitario

Medidas Anticovid, más vale tarde que nunca

La palabra.

Grandes tribunos ha tenido Querétaro, como Carlos Septién García, Manuel Montes Collantes, Fernando Díaz,Pablo Cabrera, Diego Fernández de Cevallos, Antonio Pérez Alcocer, Hugo Gutiérrez Vega, José Juárez López, los hermanos José y Fernando Ortiz Arana, Mariano Palacios Alcocer, José Luis González Garibay, Edmundo González Llaca y Ricardo Anaya Cortés, además de Manuelito Lozada, creador de la primera academia de oratoria en la UAQ y maestro de algunos de los mencionados. Todos ellos nutrieron a la academia, los partidos y el gobierno. Algunos ganaron concursos nacionales, pasaporte seguro a la vida pública en México.

También cabe recordar a otros elocuentes universitarios y/o dirigentes estudiantiles, como Arturo Proal de la Isla, Juan Ricardo Jiménez, Carlos Sánchez Ferrusca, Marco Antonio León y Eduardo Correa Miranda. Por cierto, aunque durante mucho tiempo la oratoria estuvo reservada para los hombres, hubo algunas pioneras que se abrieron paso en la política: por ejemplo la diputada federal Consuelo García de Santana, la candidata y decana panista Natalia Carrillo García y Silvia Hernández Enríquez, la ex secretaria de Turismo, única queretana que ha figurado en un gabinete federal en toda la historia.

Este columnista tuvo la oportunidad de conocer y hacerse amigo del ganador del primer certamen organizado por El Universal en 1926 y finalista en el internacional celebrado en Estados Unidos: el inolvidable escritor, político y diplomático José Muñoz Cota, yerno del constituyente Francisco J. Mújica y primer secretario de Lázaro Cárdenas del Río, con quien colaboró en los gobiernos de Michoacán y de la República, llegando a ser titular de los departamentos de Bellas Artes y Turismo, actualmente secretarías.

Muchos libros escribió don José, uno de los más importantes sin duda “Querétaro, Sinaí en llamas” en torno al Constituyente de 1916-17, pero lo suyo era la palabra dicha en voz alta.

El arte de hablar en público, iniciado en Siracusa, hoy Sicilia (Italia) cinco siglos antes de Cristo y perfeccionado en Atenas, Grecia, a la que como bien decía Luis González de Alba le debemos tres conceptos fundamentales: democracia, ciencia y humanismo, es también el don de la elocuencia y una disciplina llamada por Aristóteles “el arte capaz de extraer de todo asunto el grado de persuasión que comporta”.

A la Presidencia de México han llegado maestros de la palabra, como Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y José López Portillo de quien todavía recordamos su mensaje de fe constitucionalista en el Teatro de la República, en 1976. Y fue aquí donde el candidato se impresionó con el discurso de bienvenida de un joven diputado local de 22 años, Mariano Palacios Alcocer, al que invitó -con el permiso del gobernador Antonio Calzada Urquiza- como orador.

Estaban a media campaña en algún lugar de la península yucateca, cuando el entonces líder nacional del PRI, Porfirio Muñoz Ledo le comunicó a Mariano que sería postulado a diputado federal, lo que no pudo ser porque la Constitución impedía pasar de la cámara local a la nacional, pero fue propuesto para la presidencia municipal de Querétaro, de donde arrancó una de las carreras políticas más brillantes, la de rector, senador, gobernador, dos veces dirigente nacional priista, secretario del trabajo y embajador en Portugal y El Vaticano, entre otros muchos cargos.

Junto a Palacios Alcocer se formó otro buen orador, senador y mandatario estatal, José Calzada Rovirosa, pero a decir verdad la oratoria no ha sido el fuerte de la mayoría de los últimos gobernantes locales, incluido el actual. Ni tampoco de los presidentes de México, desde Miguel de la Madrid a Andrés Manuel López Obrador, pasando por Carlos Salinas de Gortari, excepción hecha del ranchero embaucador Vicente Fox Quesada.

Lo recordaba hace unos días luego de ser invitado como miembro del jurado del Tercer Concurso Interuniversitario de Oratoria y Debate convocado por el Taller de Oratoria “Sara Pérez Romero” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro en el marco del Día Internacional para la erradicación de la violencia contra las niñas y las mujeres, a celebrarse hoy con la participación de estudiantes de diferentes estados. El encuentro es organizado por la licenciada en derecho y destacada activista Mayra Alejandra Dávila Alvarado, la mejor oradora queretana, campeona nacional 2015, ocho veces campeona estatal, Premio de la Juventud 2013 y articulista del periódico PLAZA DE ARMAS.

“El hombre es su palabra” solía decir el maestro José Muñoz Cota que así tituló uno de sus libros y la columna que cada mes publicamos en la revista Querétaro, en los años 80.

Tengo para mi que algo de ese espíritu revoloteará hoy en la sala de consejos de nuestra universidad. Y disfrutaremos la jornada, con las restricciones sanitarias del caso, en el verbo fresco de las nuevas voces de México.

La oratoria es así.

-JUGADA TRAS JUGADA-

Cartas abiertas.

A pesar de las y los espontáneos que andan arrebatando capotes y tirándose al ruedo, dicho en términos taurinos, ya casi está completo el cartel para la gran corrida del domingo 6 de junio del 2021 y lo encabezan Mauricio Kuri González, de purisima y oro, y Gilberto Herrera Ruiz, de Burdeos y oro. Faltan el o la de grana, la de verde bandera y la o el de lila, sino es que aparecen algunos sobresalientes con apoderados nuevos o revendedores color caña, por no decir naranjas.

Aunque son de la tierra, tanto “El Güero del Campestre” como “El Moreno Universitario” vienen de torear en la Plaza México, de donde suelen salir las figuras sexenales que triunfan en nuestra Plaza de Armas, aunque algunos como los últimos, “El Soluciones” y “El Carnitas”, han llegado cansados al cierre. A aquél, por exceso de confianza, se le fue vivo el sexto toro y a éste su pasado ya lo alcanzó y se le anda extraviando la lidia.

Como quiera que sea el respetable público está muy interesado y dispuesto a retratarse en las taquillas, sobre todo por el mano a mano entre El Moreno y El Güero, que ya se traen desde el 2018, cuando formaron parte de las cuadrillas de El Peje y Riqui Riquín. Hoy las condiciones son más interesantes porque la empresa del Zócalo está muy fuerte y la de aquí no va a entregar fácilmente la plaza y dicen que hasta anda preparando reventadores.

Y aunque el de grana y oro, cuyo nombre aún tiene in pectore “Alito”, se ve como de relleno, lo cierto es que en un descuido de los mandones de la fiesta puede dar la sorpresa y recuperar la plaza, lo que francamente sería un milagro de esos de San Juditas.

La política es así.

-EL HISTORIETARIO-

El primer cardenista.

En aquel tiempo, el presidente Lázaro Cárdenas del Río viajaba en tren al norte del país, acompañado por su secretario el joven chihuahuense José Muñoz Cota (1907-1993) quien, por encargo del general Francisco J. Mújica, aprovechaba los trayectos para cultivarlo con lecturas importantes. Como ese día, cuando fue necesario detenerse una hora, a medio desierto de Sonora, para no llegar antes de tiempo a su destino. El calor era insoportable. Tanto que las gotas de sudor de Muñoz Cota caían sobre el libro en turno, “El Príncipe” de Maquiavelo.

– ¿Y no sería igual, si nos quitamos los sacos y nos los ponemos cuando se reanude la marcha? Preguntó el colaborador.

“No Muñoz, sentenció el jefe, el hombre debe ser propio hasta a solas”.

-Está bien, señor presidente, pero soy Muñoz Cota, mis padres pagaron completa el acta de nacimiento.

“Para mi, es Muñoz”.

Don José, como les contaba, político, escritor y poeta, primer ganador del concurso nacional de oratoria de El Universal en 1926. era un hombre de luces, amigo de intelectuales como Alejandro Gómez Arias y su entonces novia Frida Kahlo, además de ser yerno del constituyente Francisco J. Mújica que lo comisionó con Lázaro Cárdenas desde la candidatura al gobierno de Michoacán y luego en la presidencia de la República.

Así, en el periodo del autor de la expropiación petrolera Muñoz Cota fue además de secretario, director de Bellas Artes y del Departamento de Turismo, pero también se encargaba de supervisar las actividades escolares del niño Cuauhtémoc.

De eso y más nos habló en numerosas conversaciones sostenidas en la segunda mitad de los años 80 cuando nos honró con su colaboración mensual, “El hombre es su palabra”, en la revista Querétaro, igual que como invitado de honor en las entregas del premio estatal de periodismo en el gobierno de Mariano Palacios o en largas charlas en su departamento de la Colonia del Valle. en la Ciudad de México.

Muñoz Cota fue el primer cardenista. Con don Lázaro inició su carrera política y concluyó su carrera diplomática, cumplida como embajador en Honduras, Colombia y Paraguay, la que abandonó, por instrucciones del mismísimo Cárdenas, para apoyar la campaña presidencial de Miguel Henríquez Guzmán en contra del priista Adolfo Ruiz Cortines, en un episodio histórico todavía oscuro, de traición y sangre, sobre el que nunca quiso pronunciarse en público.

Al que le escribe le compartió su decepción por la actitud del ex presidente que lo hizo renunciar a la embajada para trabajar por Henríquez como secretario de la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano, fundada en 1951, y orador de su campaña, como lo había sido en la de Cárdenas.

Él y Alicia Pérez Salazar, su segunda esposa, se jugaron todo y enfrentaron la represión del gobierno de Miguel Alemán, hasta la masacre del 7 de julio de 1952. Don Lázaro siempre negó ser el artífice de la candidatura Henriquista, pero Muñoz Cota tenía documentos y discursos corregidos de su puño y letra.

Pero esa es otra historia.

Descanse en paz don José.

-LA FRASE DE LA SEMANA-

Y 7 semanas más tarde.

“No podemos relajarnos, no vamos a permitir que la enfermedad avance”: Francisco Domínguez Servién al anunciar las nuevas medidas para frenar el contagiadero en Querétaro. Jueves 26 de noviembre.

Dios nos agarre confesados.

-JUGADA FINAL-

Covidad 2020.

Al gobernador Domínguez que, con más de 20 mil contagiados y casi 1,600 defunciones, por fin entendió la gravedad de la crisis sanitaria y ha anunciado medidas antes de que nos pongan el semáforo rojo, un retardado ¡Jaque Mate!


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